repta cenicienta por la pared encalada en mitad de una tarde de siesta calurosa y blanca la salamanquesa como una grieta oscura y flaca que avanza hiriente hacia ninguna parte una mano enjoyada de hombre robusta y limpia fatigada torpeza en las yemas la agarra por el vientre pálpito y la observa debatirse impotente entre pulgar e índice su cuerpo suberoso y gris alborotado de vida natural belleza perfección inexplicable piensa y se le abre la sonrisa grande en los dientes con la mano izquierda agarra la cola enloquecida del reptil la domina la tensa la estira con mucho tiento hasta el límite difícil de su elasticidad siente en la punta de sus dedos como una caricia el doloroso chasquido de la inminencia se muerde la sonrisa hasta que ya no puede más pálpito parece gemir la salamanquesa zas en la palma izquierda desdibujando como un verdugo sus líneas del destino se agita la cola a solas derecha izquierda derecha izquierda derecha ensortijándose obstinadamente en una promesa conyugal en la otra mano entre el pulgar y el índice su cuerpo atento que no siente el dolor de la pérdida sino una extraña sensación de desnudez de liviandad de libertad repentina la posa de nuevo en la cal abrasada y la salamanquesa se agarra tenaz con sus ventosas la libera sí de la prisión de sus dedos y se aleja veloz por la blancura buscando el refugio de una grieta el tejado seguro inalcanzable de una teja en la palma de la mano izquierda se queda la cola sola como un gesto absurdo de la vida agitándose a izquierda y a derecha curvándose tontamente sobre sí misma buscando a ciegas la parte perdida que complete su absurdo rompecabezas

Texto de: ALDOLFO GÓMEZ TOMÉ

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