ganador perdedor


GANADORES / PERDEDORES 
GAGNANTS / PERDANTS

(fragmentos de una canción)

Todos esos juegos inventados
Para pasar delante de los primeros
Para que cada uno sea aplastado
Si se niega a doblegarse
Los daños, los excesos,
Os los van a hacer pagar
Las cenizas que quedarán
No son ellos quienes las recogerán
Sino los esclavos y los gilipollas
Que no habrán sabido decir no
Nosotros no queremos ser ganadores
Pero nunca aceptaremos ser perdedores


Tous ces beaux jeux inventés
Pour passer devant les premiers,
Pour que chacun soit écrasé
S'il refuse encore de plier
Les dégâts, les excès,
Ils vont vous les faire payer
Les cendres qui resteront,
C'est pas eux qui les ramasseront
Mais les esclaves et les cons
Qui n'auront pas su dire non
Nous on n' veut pas être des gagnants
Mais on n'acceptera jamais d'être des perdants

(...)

Tu que vienes de lejos
Con tu piel y tus huesos
Te han hablado del paraíso
Te han mentido, todo es falso
¡Oh! amigo mío, ¡oh! hermano mío 
Todo ese nervio perdido por la guerra
Vas a ver todo el amor
Que se arrastra en el fondo de los discursos
¡Di! ¿Quieres papeles?
¡Di! ¿Has visto mi palacio?
Oh, no tendrás nada, es así
El paraíso no está hecho para los perdedores
Hay carne de cañón
Hay carne de especulación
Hay carne de publicidad
En fin, hay todo lo que queréis

Vosotros y yo lo sabemos
El espectáculo se acabó

Toi qui viens de loin d'ici
Avec ta peau et tes os
On t'a parlé du paradis
On t'a menti, tout est faux
Ô mon ami, ô mon frère, tout ce nerf
Perdu pour la guerre
Tu vas voir tout l'amour
Qui traîne au fond des discours
Dis, t'en veux, des papiers ?
Dis, tu l'as vu mon palais ?
Oh, t'auras rien, c'est ainsi
C'est pas fait pour les perdants, le paradis
Il y a la chair à canon
Il y a la chair à spéculation
Il y a la chair à publicité
Enfin, y a tout ce que vous aimez

Vous et moi, on le sait,
Le spectacle est terminé

(...)

Dios no está en la batalla
¡Oh! señores responsables
De todas partes, de todos lados,
Sepan que en el fondo de nuestros corazones
No detenemos el progreso
Bajo el iris, bajo la piel,
Bajo las uñas y en la jaula
Siempre podremos rechazar
Ser los primeros o los últimos
Nada de líderes triunfantes
Nunca seremos ganadores ni perdedores.


Dieu n'est pas dans la bataille
Ô Messieurs les décideurs
De toutes parts, de tous côtés
Sachez que profond dans nos cœurs
On n'arrête pas le progrès
Sous l'iris, sous la peau
Sous les ongles et dans l'étau
On pourra toujours refuser
De devenir les premiers ou les derniers
Pas de leaders triomphants
On s'ra jamais des gagnants ni des perdants


Noir Desir - Gagnant Perdants



El 27 de julio de 2003, Francia amaneció aturdida. Uno de sus hijos predilectos, Bertrand Cantat, el ex cantante y líder del cuarteto Noir Désir, había asesinado a su amada, la actriz Marie Trintignant, hija del célebre actor, Jean-Louis Trintignant. Condenado a ocho años de prisión, tan sólo cumplió la mitad. Los seguidores más acérrimos siguen confiando en su reinserción, mientras que otros prefieren someterlo al silencio.




A diferencia de otras naciones, el rock tuvo dificultades para despegar en el país galo. La chanson française era garantía de éxito, y apenas existían grupos que asumieran el riesgo de revolver las entrañas de sus conciudadanos. Así que, cuando Noir Désir irrumpió en la escena, a finales de los 80, ni siquiera su sello discográfico apostaba por ellos. Sorprendentemente, las ventas de su primer EP doblaron el número estimado. Y tras alcanzar el éxito con su segundo trabajo, Veuillez rendre l'âme - à qui elle appartient (Por favor, entregue el alma a quien pertenezca), consiguieron erigirse como representantes del rock protesta francés.

Por aquel entonces, Cantat era poseedor de todos los ingredientes dignos de cualquier rock star: atractivo, presumido y brillante. Todo ello, aderezado con cierta pose de malditismo, que tomaba prestada de uno de sus favoritos, Jim Morrison. Además, era un experto en escribir letras descarnadas contra una sociedad aplastada por el capitalismo como The Holy Economic War (La guerra santa económica), o con una lírica exquisita como Le Vent nous portera (El Viento nos llevará), el single más aplaudido del grupo antes de enfrentarse a la fatalidad.


Cuestiones complejas, juicios paralelos

Da la impresión de que toda la vida de este artista se condensa en una noche de verano de 2003. Había viajado hasta Lituania para estar más cerca de su novia, Marie Trintignant, que se encontraba rodando una película. Al parecer, los celos desataron una discusión en la que Cantat terminó por golpear en repetidas ocasiones a Trintignant. Al día siguiente la encontraron aún viva, pero con lesiones cerebrales irreversibles. Unos días más tarde, fallecía en Paris.

Sus compatriotas lloraron la pérdida de la actriz y, al mismo tiempo, encontraron inexplicable cómo alguien capaz de crear canciones con alma hubiese cometido tan terrible crimen.

Recibido en mitad de un clima de odio, si hubiese existido la guillotina muchos no hubieran dudado en cortarle la cabeza. Fue juzgado y declarado culpable de homicidio involuntario. La pena era de 8 años, pero después de cuatro le fue concedida la libertad condicional por su buena conducta.

Un año más tarde, en un intento desesperado por liberar poesía, regaló a su público dos nuevos títulos, una versión de Le temps de cerises (El tiempo de las cerezas) y la descomunal Gagnants/Perdants (Ganadores / Perdedores).

Nunca sería redimido de su culpa, tampoco perdonado. Quizás, buscando cierta comprensión, decidió volver a los escenarios junto al resto de la formación. Y es entonces cuando explotó un intenso debate social, que hoy en día continúa candente: ¿De quién estamos hablando: del hombre o del artista? ¿Deben siempre caminar de la mano o podemos separarlos?

Los grupos feministas, apoyados por la madre de la víctima, la cineasta Nadine Trintignant, manifestaron su descontento ante la justicia y el propio Sarkozy, para evitar que su reinserción. Algunos internautas definieron este asunto como “una trivialización de la violencia de género”. Otros, como el político socialista, Arnaud Montebourg, defendió, en la radio francesa, su regreso: “Es un gran músico. Cometió un grave crimen. Cumplió su pena. ¿Debe regresar? Depende de él”.

Pero se equivocaba, no dependía únicamente de él. Después de la disolución del grupo en 2010, Cantat intentó retomar su carrera. El pasado año, puso música a Des Femmes (De las mujeres), un espectáculo que aglutinaba las tragedias de Sófocles y en el que, curiosamente, las mujeres eran las protagonistas – tema que despertaba aún más sensibilidad-. En algunos de los lugares de la representación, como Canadá o España, se le impidió el paso. El chico dorado del rock era una vez más repudiado. ¿Tiene derecho o no a seguir ejerciendo su profesión? ¿Es justo condenarlo a la soledad?
¿Dónde termina el castigo? Era y será la eterna división de un pueblo.

TEXTO DE: PATRICIA ALVARADO