PRIMER ACTO

A la hora de crear, ¿cuál es vuestra musa o vuestra fuente de inspiración?
La fuente de inspiración acaba siendo la realidad porque escribes espectáculos para entender el mundo en el que vives. Guirigai siempre se ha movido entre dos polos: el de los clásicos  de la tradición teatral y el de la vanguardia, que te exige hacer
un teatro comprometido.

¿Qué os empuja a adaptar a escena una obra y no otra?
Cada vez que estás con una obra hay un margen de un par de años que tienes que convivir con ella al producirla, al ensayarla y al promocionarla. Necesitas contar historias que te transmitan energía
y te ayuden a decir cosas.




SEGUNDO ACTO

En este mundo acelerado,
¿el teatro gana o pierde?

Gana por goleada, pero hay que descubrirlo. El teatro es el acto más humano y gratificante que tiene en estos momentos nuestra especie, porque es el lugar en el que
hacemos relaciones a nuestra medida.
El teatro es el ritual laico
por excelencia
donde una serie de personas se reúnen para hacer una ceremonia a la medida humana.
Lo demás, en estos momentos, es una vorágine del mundo como gran espectáculo de masas que sirve para aumentar la adrenalina o la testosterona, pero no para darnos categoría de seres humanos, que tienen capacidad para reflexionar sobre sí mismos y la sociedad en
que viven.


¿El teatro ha de entretener, denunciar, interpretar o cambiar la realidad?
El teatro refleja la realidad, entretiene, tiene que provocar preguntas pero no dar respuestas. No creo que cambiar la realidad sea la función del teatro.

¿La estupidez es una enfermedad que se cura yendo
al teatro?

La estupidez en el adulto no tiene remedio, pero la responsabilidad de los que nos movemos en los círculos culturales es acercar a la infancia y
la juventud el arte y la cultura, para conseguir una formación que les
haga sensibles y les enriquezca.

El mundo del arte te ayuda a
entender dónde vives.
TERCER ACTO

¿Qué tienen en común el teatro y la realidad?
Todo y nada. El teatro no es la realidad, es una síntesis poética de la realidad que realizan los actores sobre un escenario. Espectadores y actores establecen una convención poética sobre una historia que nos ayuda a entendernos como seres humanos.

¿Qué tiene la obra de teatro de creación y qué de re-creación?
El acto más vanguardista forma parte de una tradición. Siempre hay que tener presente la tradición para romperla, pero existe un oficio artesanal que se aprende muy lentamente a través de los maestros, necesitas la experiencia concreta del escenario. Es un acto creativo colectivo donde hay una memoria común que se transmite.

Las imágenes del teatro son tan poderosas que si te atrapan, te acompañan toda la vida.


¿Hasta qué punto un actor puede modificar una obra con su actuación?
Como director, lo que te gusta es trabajar con actores creativos y que tengan algo que decir, porque si no, no vale la pena. No me interesa dirigir el tráfico en escena.

¿Queda algo por inventar en
el teatro?

Al final las historias que interesan son siempre las mismas, las relaciones humanas y la búsqueda de las preguntas que se hace el ser humano. Siempre giramos alrededor de lo mismo, podemos hacer teatro poniendo más monitores de TV, más micrófonos o hacer zarzuelas minimalistas,
podemos hacer lo que queramos pero los grandes temas ya están inventados desde los griegos que nos contaban de miserias y grandezas humanas; la médula es la misma. Lo único que se puede innovar es la forma artística.